jueves, 23 de agosto de 2012

INNOVADORES - Las principales personalidades


 Un estudio de Forbes analizó las cualidades de distintos empresarios y logró definir e identificar cinco grandes personalidades claves para el fomento de un ambiente innovador dentro de una compañía.


Agitadores. Gracias a su fuerte personalidad, ellos son los líderes. Su gran incentivo es la idea de crear un legado y ejercer influencia sobre los demás. Les gusta estar al frente, conducir los proyectos y motivar para hacer las cosas. Por otro lado, pueden ser algo arrogantes e impacientes con el trabajo en equipo. Tienden a apostar al riesgo, al capital privado y la estrategia corporativa. Constituyen el 22% de los ejecutivos totales, en empresas con ingresos de $ 25 millones a US $ 1.000 millones.

Experimentadores. Es persistente y abierto a todas las cosas nuevas. Son, quizá, la combinación perfecta para que una nueva idea avance a través de las distintas fases de desarrollo y ejecución. “Donde hay una voluntad, hay un camino”, es quizás la mejor manera de describirlos. Son perfeccionistas y tienden a ser adictos al trabajo. Tienen un profundo orgullo por sus logros, pero también disfrutan compartiendo sus conocimientos con los demás. Tienden a ser arriesgados, y comprenden alrededor del 16% de los ejecutivos. Es probable encontrarlos en medianas empresas de $ 100 millones a US $ 1.000 millones (20%). Sorprendentemente, son menos propensos a ser CEO o COO.

Alumnos estrellas. ¿Recuerda esos niños en la escuela que se sentaban en primera fila y siempre estaban dispuestos a contestar las preguntas del profesor? Esta es la mejor manera de definirlos. Son buenos en todo. Se trata de profesionales que invierten en gran medida en su propio desarrollo personal y son capaces de sacar el máximo partido de la experiencia de otras personas. Son los más idóneos para escalar dentro de las organizaciones, incluso cuando la cultura empresarial dominante está en contra de ellos. Las mujeres que prosperan en ambientes masculinos a menudo caen en esta categoría. Son el 24% de los encuestados y existen en todo tipo de empresas, así como también son capaces de prosperar en cualquier industria. Son las células madre del mundo de los negocios.

Controladores. Estos profesionales son cuidadosos para hablar, les gusta tomar el crédito y tratan de manipular las opiniones de otros. Pero en la práctica, carecen de motivación y se sienten muy incómodas con el riesgo y las tareas que no están estructuradas.  Prefieren controlar todo a su alrededor y enfocarse en objetivos concretos. Ellos representan el 15% de los ejecutivos – el grupo más pequeño en general – y tienden a agruparse en ambos extremos del espectro: ya sea en las empresas más grandes (con 1.000 o más empleados) o las más pequeñas (con menos de 10). Se ubican generalmente en los niveles inferiores de la jerarquía corporativa.

Parásitos. Son los ejecutivos que apuestan a los procesos. A pesar de que entienden la necesidad de asumir riesgos, se sienten incómodos en ambientes no estructurados. Su obstinación tiene su origen en el hábito y la falta de flexibilidad intelectual, no a la fuerza de las convicciones. Por lo general carecen de motivación y, cuando se le preguntó cuánto están de acuerdo o en desacuerdo con cualquier declaración dada, son los que responden con un rango medio. Pero ojo, esto no necesariamente es malo. Dentro de una empresa alguien tiene  que ser el encargado de recordar las limitaciones de la organización y los procesos institucionales, en especial si se trata de aspectos presupuestarios y de recursos. Forman el 23% de los ejecutivos, sin importar el tamaño de la empresa.

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