domingo, 22 de abril de 2007

HACIA UNA ESTRATEGIA DE DESARROLLO PRODUCTIVO DE MAULE SUR

HACIA UNA ESTRATEGIA DE DESARROLLO PRODUCTIVO DE MAULE SUR
M.A. Bejar

La situación de la educación terciaria (o superior) en el territorio Maule Sur, independientemente de las circunstancias, es que existen sedes de sólo dos universidades (Bolivariana y República). Otras universidades, ya sea se han retirado (Católica de Maule) o simplemente han desistido de instalarse (U. de Talca). Así, la oferta de educación superior universitaria se reduce a las siguientes carreras: Derecho, Pedagogías (Inglés, Educación Diferencial), Trabajo Social, Kinesiología y Psicología. Por lo tanto, si queremos elaborar una estrategia de desarrollo productivo para Maule Sur debemos apoyarnos en instituciones que, de alguna manera, estén ofreciendo una educación con una orientación técnico-productiva. Estas instituciones son algunos institutos profesionales y algunos centros de formación técnica. Estas instituciones están ofreciendo carreras como: Técnico Apícola, Técnico en Obras Civiles, Gestión Agropecuaria, etc. Sin embargo, a pesar del esfuerzo educativo que estas instituciones hacen, la oferta de carreras técnico-productivas es insuficiente para intentar generar un salto significativo en el desarrollo productivo de la zona. En mi opinión, sería necesario ofrecer carreras técnicas terciaras que permitan a los egresados de la enseñanza media técnico-profesional la posibilidad de llegar a ser pequeños empresarios por la vía del emprendimiento de sus propias empresas. Dada la importancia que el tema de la educación técnica terciaria tiene, a continuación ofreceré un extracto de lo que sobre ella se plantea en el informe “Hacia una Estrategia Nacional de Innovación para la Competitividad”, elaborado por el Segundo Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad (2007).

Comparación con otros países
En la actualidad existe pleno consenso de la urgencia de una reforma profunda en la educación, que considere un cambio sustancial en la calidad, cuyas deficiencias han sido ampliamente reconocidas por estudios nacionales e internacionales, y en la cobertura, principalmente de la educación preescolar y terciaria. Las diferencias en cobertura y calidad abren el tema de una eventual demanda por mayores recursos públicos en educación, lo que aparece avalado por una desfavorable comparación respecto de nuestros referentes externos.Las comparaciones a nivel mundial en materia de educación ponen una tarea a Chile: los datos muestran que el nivel educacional promedio de nuestra fuerza de trabajo está por debajo de lo que correspondería de acuerdo a nuestro nivel de ingreso y, aunque las proyecciones hablan de un aumento hacia 2010, este impulso no sería suficiente para cerrar las brechas respecto de los países que constituyen nuestros necesarios puntos de comparación.Si se considera sólo la educación terciaria: Primero, los montos de matrícula en este nivel (43%) están muy por debajo de los que muestra el grupo de países referentes (los que incluso llegan hasta el 80%). Entre 1991 y 2004, además, el ritmo de aumento de la matrícula en educación terciaria, si bien fue muy superior a la tasa histórica, fue todavía considerablemente inferior a la del mismo grupo.

Relación Profesionales a Técnicos
En nuestro país, (se da el hecho anecdótico que) la relación entre profesionales y técnicos de Chile en la actualidad es de 11 a 1, contraria a la que existe en países desarrollados, debido a una subvaloración de la rentabilidad de la educación técnica (asimetría de información) y al hecho de que sólo recientemente se haya ampliado el financiamiento público a la educación técnica terciaria. Esta relación entre profesionales y técnicos que muestra Chile (11 a 1), marcadamente distinta a la de países desarrollados, indica que la eventual ampliación del financiamiento público para la educación terciaria debiera concentrarse, si bien no de manera exclusiva, en la técnica y no la universitaria.Esta relación entre profesionales y técnicos se ha producido por varios factores. En primer lugar, porque durante mucho tiempo el incentivo del apoyo financiero estatal estuvo sólo concentrado en las universidades y sólo hace dos años se comenzó a integrar a los institutos profesionales a los sistemas de crédito con aval del Estado. Además, por problemas culturales y de información, la sociedad aún no es consciente del mayor retorno que puede significar el estudio de carreras técnicas. A ello se suma el hecho de que la estructura del sistema educacional ofrece pocas opciones e incentivos para que los estudiantes vayan avanzando –de acuerdo con sus posibilidades y necesidades – en los distintos niveles de formación.

Estrategia planteada por el Consejo
En general, fomentar un sistema formador de capital humano que integre la formación de técnicos y profesionales y la capacitación laboral. Éste debe ser flexible, integrado, basado en competencias y capaz de generar, difundir y apropiar la innovación, especialmente en aquellos sectores en que existe potencial competitivo, realizado o por lograr.

Líneas de acción:
- Expansión significativa de la educación terciaria, particularmente la técnica, asegurando calidad y pertinencia de acuerdo a los requerimientos de la estrategia y coherencia con los sistemas de capacitación. Consideración de los mecanismos de financiamiento públicos y privados, para dar cuenta de la expansión de cobertura necesaria en este ámbito.
- Redefinición de la asignación de recursos a la educación terciaria en función de los bienes públicos que ésta produce: educación de calidad, investigación científica básica y aplicada de excelencia, vinculación y extensión con y hacia el mundo productivo. Esta redefinición debe enfatizar una orientación tanto en la formación de técnicos y profesionales como en la investigación y extensión, en razón de las necesidades presentes y futuras del país.
- Fomento de la educación terciaria técnica, asegurando calidad y pertinencia de acuerdo a los requerimientos de la estrategia adoptada por el gobierno y coherencia con los sistemas de capacitación, considerando la revisión de los mecanismos de financiamiento públicos y privados, para dar cuenta de la expansión de cobertura necesaria en este ámbito.

2 comentarios:

A las 23 de marzo de 2008, 16:21 , Blogger Fernando Salinas Manfredini ha dicho...

Marco Antonio:
Comparto plenamente la necesidad de desarrollar una educación terciara técnica.
Sin embargo, creo que hay un círculo vicioso que romper y voy a tratar de explicarlo con la brevedad que se requiere.
Pienso que la estructura educacional de un país está correlacionada con las necesidades productivas de ese país. Por esta razón, en los países desarrollados donde hay mucha industrialización, la educación técnica es altamente "ofrecida y demandada".
El problema se suscita en países como el nuestro en donde la situación actual de la educación terciaria técnica, estando correlacionada con nuestra realidad productiva actual, no estaría de acuerdo a la visión futura que tenemos de país. Pensamos que nuestro país puede generar una estructura productiva más amplia o especializada. En los países que están en vías de desarrollo existe, a mi entender, una brecha entre lo que hay en educación y lo que desea en el futuro.
Debemos tener presente que un estudiante rara vez va a tomar una decisión de formación técnica si no ve una demanda actual y vigente en el campo laboral; nunca va a estar pensando en la demanda esperada (lo cual sería más correcto). Ello provoca ciclos de oferta que causan muchas frustraciones en los jóvenes. Me ha tocado visualizar de cerca (en mi trabajo relacionado con la formación terciaria técnica) cómo aumenta la demanda por estudios cuando las expectativas laborales son altas, y luego viene una sobreoferta que provoca los efectos contrarios.
El problema es que debemos romper ese círculo vicioso, alterando en forma simultánea y coherente tanto la oferta como la demanda de educación terciaria técnica. Creo que la respuesta es compleja y da para mucho más que un comentario.

Fernando Salinas Manfredini

 
A las 23 de marzo de 2008, 17:59 , Blogger M.A. BEJAR ha dicho...

Fernando,
Estoy de acuerdo con tu planteamiento.
Esa es la razón por la que estoy proponiendo un nuevo tipo de enseñanza: que no esté centrado en la demanda actual, sino que en el desarrollo de capacidades emprendedoras. Incluso he empezado a hablar de enseñanza tecnológica, en vez de enseñanza técnica.
No veo otra salida para romper el círculo vicioso que mencionas.

 

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